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TDAH no es una enfermedad

Por Jon Herring

“Oye, Phillip… te molesta si me siento aquí a comer contigo?” pregunté.

“Seguro que no, lo que…”

¿“Cómo va el colegio? ¿Te va bien?"

“En verdad, no. Quisiera que fuera verano”.

“Sí, recuerdo cómo era eso” le dije.

Phillip tiene once años. Es hijo de unos amigos de mi familia y estábamos en una fiestita cuando lo vi sentado solo. Hacía años que no le veía, y quería recordarle de quien soy y conocerle un poquito más.

Poco a poco se tranquilizó y se sintió más confiado. Me contó sus planes para el verano. Me habló sobe sus amigos y la niña que le gusta en el colegio. Y tamvién me dijo que el colegio no le gustaba tanto.

“Es difícil,” dijo. “Además, tengo TDAH, así que no pongo atención muy bien”.

¿“En serio? ¿Cómo sabes que tienes TDAH?” le pregunté.

“Eso es lo que dice el médico”. Me dijo que lo he tenido desde que nací. Por eso es que tengo que tomar medicina”.

“Bueno, yo creo que estás bien. ¿Cómo te hace sentir esa medicina?”

“Antes me hacía un poco nervioso,” dijo. “Y no podía dormir cuando la tomaba. Ahora, solo me quita las ganas de comer.”

Después de felicitar a Phillip por sus modales e inteligencia. cambié el tema de nuevo a sus planes para el verano. Pero lo que me dijo me preocupó. Veía a un joven inteligente que estaba aburrido y frustrado en el colegio… que probablemente tenía problemas de comportamiento… y que ahora estaba marcado como “enfermo” y sometido a tomar drogas.

Y, desafortunadamente, Phillip es solo uno de millones…

Su historia me incomodó porque podía imaginarme lo que éso haría a la psique y al desarrollo de un niño, ser sentenciado de por vida de esa manera por un médico. Uno está dañado, defectivo. El cerebro no le funciona bien. Uno no es aceptable en su estado normal, pero tomar estas drogas diariamente puede ayudarle.

Sería algo si la TDAH fuese realmente una “enfermedad”… pero no lo es.

En 1987, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) fue puesto en existencia por la Asociación Americana de Psiquiatría y añadida al Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM). Sí, es cierto. Se “votó” para crear la “enfermedad”.

¿Puede usted imaginarse si tuviéramos que “votar” para determinar si el cáncer es una enfermedad… o la diabetes… o la enfermedad cardíaca? Eso sería claramente absurdo. Pero cada año, hay votos para añadir más y más trastornos al tal manual.

En el caso del TDAH, los psiquiatras hicieron una lista de los comportamientos mas comunes de los niños, a los que padres y profesores se oponen a -- y entonces los llamaron enfermedad. En el término de un año, “diagnosticaron” a más de medio millón de niños.

Desde entonces, el número de comportamientos que constituyen el trastorno ha continuado creciendo. Ahora hay 18 de esos. Lo cual abre la puerta para que aún más niños sean marcados y después sometidos a drogas.

Hoy día, casi todos los exámenes del TDAH consisten en padres, maestros y administradores de escuela o asistentes sociales anotando estos comportamientos a medida que los notan en casa y en el aula. Un médico revisa la lista, y si un niño exhibe seis o más de tales comportamientos el niño es “diagnosticado” con TDAH. En casi todos los casos, el tratamiento es farmacéutico.

Actualmente, la “epidemia” de TDAH ha crecido come a siete millones de jóvenes en los EEUU. La mayoría de estos niños están tomando medicinas. Y si uno agrega los que están tomando antidepresivos y otras drogas psicotrópicas, el número es más de 10 millones. ¡Eso es más que la población total de la ciudad de Nueva York!

Uno se pregunta, ¿donde estaban todos estos chavales cuando yo estaba creciendo?

El Dr. Russell Barkley, profesor de psiquiatría en la Universidad de Massachusetts, tiene las respuestas a eso. Estaban ahí, dice. “Eran los payasos de la clase. [...] En ese entonces, no teníamos un rótulo profesional para ellos.

“Eran los chavales perezosos, los chavales malos, los que dejaban el colegio, los delincuentes, los inútiles que no querían hacer nada de la vida. Ahora sí sabemos – sabemos que es una discapacidad real, ina condición válida…”

¿Eran los que no seguían estudiando, eh? ¿Los que no encajaban? ¿Los niños que encontraban la enseñanza tradicional hostil, aburridora e inaceptable? Me pregunto si Barkley se refería a los “abandonadores” como:

  • Bill Gates y Paul Allen (desistieron de la universidad, co-fundadores de Microsoft);
  • Sir Richard Branson (desistieró de la escuela secundaria, fundador del Virgin Group);
  • Michael Dell, Larry Ellison, y Steve Jobs (desistieron de la universidad, fundadores de enormes empresas de computadoras);
  • Kirk Kerkorian (desistió desde el grado 8, multimillonario);
  • William Faulkner (se salió del bachillerato y de universidad, novelista ganador del Premio Nobel);
  • Ray Kroc (desistió del bachillerato, fundador de McDonald’s);
  • Dave Thomas (desistió del bachillerato, fundador de Wendy’s).

Casi con absoluta certeza, si muchos de estos hombres estuvieran en la escuela hoy día, los “rotularían” con un trastorno mental.

Las compañías farmacéuticas y la psiquiatría moderna presentanal TDAH como una anormalidad biológica del cerebro. Junto con muchas otras “enfermedades mentales,” se dice a menudo ser causado por esa frase que abarca todo -- “un desequilibrio químico.”

El problema es que la psiquiatría nunca ha validado el TDAH como entidad biológica. Nunca han mostrado, ni siquiera la prueba más leve de un “desequilibrio químico” o que esto es una verdadera enfermedad del cerebro. Sin embargo, a millones de niños y padres se les dice que éste es el caso.

El Dr. Fred Baughman es un neurólogo pediátrico respetado que ha estado  practicando 35 años. Él sabe lo que es una enfermedad verdadera, Así que de 1993 a 1997, obstinadamente mantuvo correspondencia con la FDA, la DEA, Ciba-Geigy (los fabricantes originales de Ritalin) y con los más reconocidos investigadores del TDAH en el Instituto Nacional de Salud Mental. Les solicitó que le mostraran CUALQUIER literatura científica examinada por colegas, que probara alguna aberración física o química que calificara el TDAH como enfermedad o síndrome médico.

Después de años de persistir, el Dr. Baughman finalmente logró hace a estos grupos reconocer que NO existe ninguna validación objetiva para el TDAH. Hoy día, el Instituto Nacional de la Salud declara, “No tenemos prueba independiente y válida del TDAH, y no existen datos que indiquen que el TDAH es debido a disfunción del cerebro”.

Sin embargo, cientos de miles de médicos todavía “etiquetan”  a los niños como enfermos y recetan drogas fuertes y peligrosas para una cosa que reconocen que no pueden probar. Eso no es medicina. Es fraude.

Y muchos doctores y asistentes sociales empujan estas drogas poderosa y manipulativamente. Oí de un médico que preguntó a una madre, “Si su niño tuviera diabetes, usted le daría insulina ¿no?”

Desafortunadamente, esa madre seguramente no sabía lo suficiente para decir al médico que la diabetes se puede medir – sea por abnormalidad del nivel de azúcar en sangre o por malfunción del páncreas – pero el TDAH no.

Cuando uno va donde el médico, le sacan sangre, hacen radiografías. No le preguntan cómo se comporta. Sin embargo así es como la “enfermedad” de TDAH (igual que la depresión y muchas otras “enfermedades mentales”) es diagnosticada.

Thomas Szasz, profesor emérito de psiquiatría en la Universidad Estatal de Nueva York, dice, “ningún comportamiento o mala conducta puede ser una enfermedad. Eso no es lo que son las enfermedades”.

Las enfermedades son disfunciones del cuerpo humano. Por ejemplo la fiebre tifoidea es una enfermedad. ¿La fiebre primaveral? No tanto. La fiebre primaveral es una metáfora. Es una figura retórica… igual que la mayoría de las enfermedades mentales. Y sin embargo, el tratamiento para esta figura retórica ahora vale miles de millones de dólares al año.

Aunque ahora hay muchas drogas usadas para tratar el TDAH, el Ritalin (metilfenidato) es una de las más comunes. En 1970, se calculaba que había 150.000 niños en los EEUU tomado Ritalin. Hoy día, ese número se calcula ser más de cinco millones. Según la DEA, la producción de metilfenidato aumentó un 700% entre 1990 y 1997!

Y la tendencia es “diagnosticar” a los niños a edades más y más jóvenes. Según un estudio publicado en el jornal de la AMA (American Medical Association), las recetas para niños de dos a cuatro años aumentaron casi un 300% entre 1991 y 1995. No he buscado estadísticas más recientes, pero es seguro que la tendencia ha continuado.

Y a pesar de lo que dicen los promotores… estas drogas NO son seguras e inofensivas.

El Ritalin, por ejemplo, es clasificado por la FDA y la DEA como sustancia controlada en la Lista II [Schedule II]. Está incluido en la misma categoría de las metanfetaminas, la cocaína, la morfina y el Dilaudid (entre otras drogas fuertes ilegales y drogas recetadas). Estas drogas son poderosas. Pueden causar daños. Y presentan gran riesgo de ser abusadas.

La mayoría de las drogas de TDAH son una clase de anfetamina. En la calle, estos estimulantes se conocen comúnmente como “velocidad” [“speed”]. Y a pesar de que la “velocidad” puede aumentar vigilancia y productividad, la trayectoria es un choque terminando en explosión.

¿Pero cuáles son los riesgos de uso a largo plazo de estas drogas, especialmente por los niños que se están desarrollando?

Se ha sabido que estas drogas causan depresión y estados sicopáticos. Y pueden ser la causa de trastornos neurológicos verdaderos como epilepsia y ataques. Pueden también llevar a la dependencia física y se ha demostrado que precipitan el abuso de drogas ilegales.

Los estudios también han demostrado que las drogas para el TDAH afectan el crecimiento físico de los niños y hacen el cerebro atrofiarse y encogerse.

Pero por supuesto, el riesgo más grande es la  muerte. De hecho, una investigación financiada por el Instituto Nacional de la Salud Mental demostró que los niños y los adolescentes tomando drogas como el Ritalin tienen riesgo de muerte repentina de 500% más alto que lo típico para niños de estado de edad y salud comparable.

Naturalmente, el uso a largo plazo puede aumentar el riesgo de ataque del corazón.

Y también el cáncer es un riesgo comprobado. En un estudio, los investigadores identificaron a doce niños que satisfacían los criterios para TDAH en el DSM-IV y debían comenzar a tomar metilfenidato en dosis diarias entre 20 y 54 mg. Como el grupo de prueba era pequeño, utilizaron a cada niño como su propio control.

Las anormalidades cromosómicas en glóbulos fueron medidas antes de comenzar el tratamiento. Luego estas mismas pruebas fueron realizadas después de tres meses de tomar la medicina. Tres anormalidades cromosómicas diferentes fueron evaluadas. En todos los niños, aumentos significativos en aberraciones aumentaron un 323% después del tratamiento. Los investigadores creen que las mayores frecuencias de estas aberraciones son equivalentes a un mayor riesgo de cáncer.

Y para compensar estos riesgos significativos… no hay absolutamente NINGÚN estudio a largo plazo, que demuestre efectos positivos de estas drogas en el aprendizaje, estándares académicos, o comportamiento social.

Ciertamente hay niños que se comportan mal en la escuela y en casa. Hay niños que nunca pueden aprender a controlarse. Hay otros que son excepcionalmente hiperactivos.

Pero en la gran mayoría de los casos, estos niños no necesitan medicamentos. Ciertamente, no necesitan ser expuestos a los peligros de estas drogas. ¿Pero sus médicos alguna vez preguntan a qué clase de alimentos, preservativos y aditivos son expuestos estos niños?¿Investigan la nutrición o dan consejo sobre las muchas maneras como los alimentos que consumen, las toxinas a las que están expuestos o la nutrición que les falta pueden afectarles el humor y el comportamiento? Por supuesto, la mayoría de los médicos no lo hacen. Eso requeriría demasiado esfuerzo y seguimiento. Es mucho más fácil (y más rentable) escribir una receta y hacer pasar a un nuevo paciente.

Hoy, constantemente se nos dice que protejamos a nuestros niños del abuso de las drogas. Y sin embargo hay algunas excepciones inquietantes a esa regla. Thomas Szasz lo planteó bien cuando dijo, “etiquetar a un niño como enfermo mental es estigmatización, no diagnosis. Dar a un niño una droga psiquiátrica está envenenarle, no tratarle.”

A su salud,

Jon Herring

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Traducido del inglés por Carlos Corredor, carlos@timos.com. Prohibida la reproducción o republicación de esta traducción sin permiso por escrito del traductor.


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